Onerosas promesas de campaña dejarían hundido al país: financieros

(Tomado de Raymundo Rivapalacio) Un análisis del costo de las promesas de López Obrador desarrollado por analistas financieros críticos de su proyecto, y cotejado con las cifras que han desarrollaron técnicos independientes, establece cuánto se requeriría para que cumplan sus compromisos de campañas. Como botones de muestra:

1.- Suprimir los impuestos especiales a combustibles y subsidiar la luz y la electricidad: 284 mil millones de pesos.

2.- Cerrar a Pemex una vez más y mantenerlo estatizado: 951 mil millones.

3.- Cerrar la Comisión Federal de Electricidad al capital privado: 118 mil millones.

4.- Becas a alumnos de educación básica y media superior: 284 mil millones.

5.- Becas a 300 mil estudiantes: ocho mil millones.

6.- Subsidio a personas de la tercera edad: 109 mil millones.

7.- Subsidios a vivienda: 128 mil millones.

8.- Salud gratis para todos: 264 mil millones.

9.- Descentralizar las secretarías de Estado: 289 mil millones.

10.- Trenes bala al norte del país: 186 mil millones.

11.- Internet gratis para todos: 53 mil millones.

12.- Consulta bianual para la revocación de mandato: tres mil millones.

No son las únicas propuestas económicas onerosas de su programa.

En el caso del pequeño aeropuerto alterno que plantea en Santa Lucía, por mencionar un caso donde habría que analizar con mayor profundidad los recursos que se tendrían que invertir, aunque el costo de la instalación es de 19 mil millones de pesos, no contempla toda la infraestructura carretera y de transporte público que tendría que ser desarrollada, ni tampoco el dinero destinado al traslado de la base aérea militar y de miles de personas directamente asociadas a ella a otra ciudad.

Otro caso es el costo de 105 mil millones que tendría el que no se rechazara a nadie en las universidades, y los recursos adicionales para la infraestructura en las escuelas y las nuevas redes de transporte que tendrían que crearse para satisfacer las necesidades de la movilidad.

En el decálogo al sector privado, López Obrador dijo que los recursos necesarios para su programa saldrían del combate a la corrupción, cuyos “políticos corruptos y los traficantes de influencias se roban 20 por ciento del presupuesto público; es decir, más de un billón de pesos anuales”.

La corrupción, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Competitividad, alcanzó en 2015 un 5.0 por ciento del PIB, que significó 906 mil millones de pesos.

Es decir, aun combatiéndola con toda efectividad y suponiendo que nadie en su gobierno roba nada ni trafica influencias, se quedaría corto de los recursos necesarios para llevar a cabo su ambicioso programa de gobierno.

Si bien no hay duda que el diseño de López Obrador es noble y éticamente correcto, presupuestalmente las matemáticas, definitivamente, no se le dan.

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